“GRACIAS A BENITO JUÁREZ, NUESTRA PATRIA TIENE UN ROSTRO MEXICANO”

Hoy conmemoramos el natalicio del Licenciado Benito Juárez García, nació en San Pablo Guelatao Oaxaca, el 21 de marzo de 1806 y muere en la Ciudad de México, el 18 de julio de 1872. Político liberal mexicano, Presidente de la República entre 1858 y 1872. Me permito citar un Prólogo incluido por Jorge L. Tamayo en la obra “BENITO JUAREZ Documentos, discursos y correspondencia” editado en 15 tomos por Editorial Libros de México, S.A. en el año 1972. Se describe el carácter y lo valioso que fue Don Benito para nuestra querida patria:

“Hoy, la certeza de que sus ideas y su conducta señalaron definitivamente el camino de México.

Los mexicanos hemos reflexionado sobre el sentido de nuestro esfuerzo histórico y reiterado nuestra adhesión a la personalidad y a la obra de Benito Juárez. Hoy confirmamos solemnemente nuestra decisión de luchar porque se realicen los ideales a los que el héroe consagró su vida.

El vigor espiritual de México le viene de su historia. Un pueblo sin memoria no es nación, sino conglomerado informe y fácilmente vulnerable. El culto a los héroes es una alianza de generaciones, es el reconocimiento de nuestras mejores posibilidades humanas y el pacto que nos compromete a permanecer unidos en un nacionalismo combatiente.

Juárez nos dejó una herencia de dignidad; de dignidad nacional y de dignidad personal de los mexicanos. Su itinerario es la primera hazaña plenamente triunfal de un adalid mexicano, por la que el pueblo conoce su fuerza y asume la conducción de su historia.

Juárez nació sujeto al vasallaje de la colonia. Vivió en un México indeciso, asediado por la codicia y la traición; desgarrado en querellas internas. Al final de su vida ejemplar, nos entregó una Nación consciente de sí misma y segura de conservar, para siempre, su integridad y su destino.

Juárez emerge de un recóndito paraje en la sierra oaxaqueña. Del aislamiento y la ignorancia se abre paso, firmemente, hasta la más alta magistratura de la Nación. Desde ahí ofrece al mundo una lección de entereza. Conquista para sus compatriotas un sitio en el concierto de los pueblos libres y afirma, con su victoria, la igualdad esencial de todos los hombres.

Con el triunfo de la República nuestro pueblo encuentra, por fin, la identidad nacional que durante cerca de medio siglo no había alcanzado a definir. Juárez otorga el poder de México a los mexicanos, les infunde confianza en su valor y les entrega las instituciones y las ideas con las cuáles habrán de defenderse a través del tiempo.

La República fue, gracias a él, una patria con rostro mexicano; una nación que se reconoce a sí misma, que está resuelta a perfeccionarse, no por la imitación, sino por el esfuerzo de sus hijos.
Juárez no sólo es la figura central de nuestra gran corriente nacionalista; es también un precursor universal, por que en sus luchas se identifican todos los pueblos oprimidos y su victoria señala el comienzo de la derrota del colonialismo en todos los ámbitos de la tierra.

Cuando al término de su esforzada lucha por el territorio nacional hace ondear nuevamente el pabellón tricolor, no habla sólo para los mexicanos, lo hace para todos los hombres, para los humildes y los poderosos, para los sojuzgados y los dominadores, y proclama al derecho como la única vía hacia la paz.

Juárez es un héroe contemporáneo. Su batalla no ha terminado: es la de todos los hombres marginados y explotados, la de todos cuantos sufren aún la miseria, la injusticia v la dependencia contra las cuales él se rebeló.

No invoquemos a Juárez sin razón, pero hagámoslo siempre, que deban defenderse los principios por los que luchó. Que su lección revolucionaria anime al esfuerzo por un mundo más equitativo. Que sus ideales inspiren, en verdad, la vida de la República. Que su firmeza sea ejemplo de las nuevas generaciones.”

Saludos cordiales,

Lic Víctor Manuel Tinoco Rubí